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Hábitos de Vida

De emprender y comer mi#*%da

Esto de emprender es muy jodido. No entiendo por qué, a pesar de que nos damos contra el mundo repetidamente, seguimos en las mismas. Una amiga me decía: «Si no fuera porque cuando uno se quiere bajar del bus ya está demasiado enredado, seguramente se daría por vencido más fácilmente».

Y es que esto del emprendimiento lo venden como la maravilla, como la realización, como lo mejor del mundo. El alcalde, el presidente, el vecino que vende multinivel, todos quieren que uno «Emprenda». Y hay clusters, programas, concursos y hasta gente regalando plata pa’ que uno le vaya a empeñar el alma a la DIAN y se anime a pagar Industria y Comercio puntualito.

Yo, cómo un emprendedor que ha visto el desastre a la cara repetidamente (Ya somos amigos: ¡Desastre! ¡Parcero!) voy a decir las cosas que ni Gilberto Kiyosaki, ni Wilmar Chopra le van a decir en ninguno de sus viajes espirituales por el universo cuántico del emprendimiento cósmico (que ni Lao-Tse). ¡No! Esto va sin c@[a. Sin pendejadas:

1. ¿Su negocio da plata o no?
Si usted vende empanadas y no tiene claro cuánto le cuesta hacerlas, está jodido. La lógica es simple: Usted necesita tener claro cuánto cuesta hacer su producto, para poder saber a cuanto lo tiene que vender para hacer platica, y así poder entender si el mercado está dispuesto a comprarle a ese precio. O si a usted definitivamente, le va a tocar cambiar la fórmula de las empanadas o tal vez empezar a hacer buñuelos mejor. No hay de otra.

No tener esta información clara, cualquiera sea su disculpa (tengo mucho trabajo, no tengo tiempo, no tengo los datos, es que estoy vendiendo al mismo precio de la competencia, bla, bla) es lo que lleva a las empresas a la QUIEBRA de un día para el otro. Veo emprendedores que llevan 10 años con una liquidez estupenda, vendiendo miles de empanadas diarias, con créditos millonarios disponibles en los bancos, para darse cuenta al final, que las empanadas solamente estaban dando pérdidas y que los créditos bancarios, que ahora hacen fila para cobrar, los utilizaron para llenar el mercado de empanadas muy baratas, y que toda esa platica y esfuerzo invertido se fueron literalmente por el inodoro (de los clientes que fueron quienes comieron empanadas a peso).

2. Su negocio necesita producir plata ya, no dentro de 5 años
Y ese cuentico de que uno tiene que invertir 5 años para luego andar en Ferrari es mi#*%da. Lo que usted vende tiene que producir retorno ahora. Que usted se apriete el cinturón, ahorre en los costos, gaste poquito, agarre ese retorno (aunque sea poquito) y lo reinvierta año a año, durante los siguientes 25 años, es una cosa muy distinta a decir que usted va a perder plata mes a mes por 5 años. No funciona así ¡Al final de esos 5 años va a estar en la olla! El asunto tiene que ser SOSTENIBLE desde el principio. Sin importar que usted sea una ONG o la hermanita adoptada de las «Hermanitas de la Caridad INC.», los números tienen que dar positivos.

Y seguramente escucharemos toda aquella autosuperación diciendo: «Pero es que Ronald McDonald (el verdadero fundador de McDonalds) era un pobre payasito y cuando abrió su negocio nadie creía en él…» ¡Ah! ¡Mi#*%da! Esa no es la realidad. «Es que Bryan Estiben Jobs vivía en el sótano de sus padres pero un día…». ¡Más mierda! La realidad es que solo el 10% de los emprendimientos sobrevive al segundo año (esas son las cifras alemanas, para que no se deprima). Lo de la Coca Cola, el Facebook y los demás emprendedores milagrosos son la excepción, no la regla. Reitero: Su negocio tiene que dar números positivos, lo más pronto posible, sino no es sostenible.

3. Su modelo de negocio y la forma en que hará la platica tienen que estar claros
Y si usted está en la hipotenusa de uno de los triángulos rectángulos que forman la pirámide multinivel en la que se metió, y su comisión depende de lo que vendan los vértices multiplicados por la longitud de los catetos, siempre y cuando compre la cantidad mínima de stock, cumpla con las metas de ventas mensuales y reclute otros N «entrepreneurs» más para el equipo, déjeme decirle…

Su modelo de negocio tiene que estar claro y bajo control. Cuanto cuesta hacer una empanada, a como las vendemos y cuantas hay que vender pa’ que esto funcione. Así de claro. Entiendo que no todos vendemos empanadas, pero el mensaje es precisamente que su propio modelo de negocio no puede ser una excusa (o más bien una barrera) para que usted mismo entienda su negocio, si da plata o no.

A mi me da mucha bronca toda esta vaina de los multiniveles, el trading y esos demás negocios milagrosos, precisamente porque entre toda esa baba que se gastan, obscurecen las utilidades reales y le venden a la gente un montón de «ganancias potenciales» como si eso fuera plata. Y eso no es verdad. El «potencial» es una cosa; que eso pueda concretarse y volverse plata real, es otra totalmente distinta.

4. Pero no todo en la vida es plata
Y por fin estamos de acuerdo, mi aporreado y maltratado lector emprendedor. No todo en la vida es plata y esa es una de las poquitas cosas que lo va a mantener a flote mientras batalla por sacar adelante su emprendimiento. Su negocio debería de tener un propósito más allá de la plata, y en eso sí son unos tesos los multiniveles; en darle un propósito más amplio al asunto, y aquí les pongo un ejemplo: Mi amigo Juan ahora está en su multinivel (de los que yo tanto despotrico) de productos de salud. Yo no comulgo con casi nada de lo que el hombre vende, pero doy fe de que desde que Juan está ahí metido cambió sus hábitos de vida; ahora ha bajado de peso, vive saludable, hace ejercicio, come bien y se le ve tranquilo. A mi juicio ya ganó un montón con estos cambios. Su vida mejoró visiblemente. Así que si alguien lee esto y está gordito y maluco, diga nada más pa’ mandarle a Juan.

El punto es que usted emprende porque quiere hacer las cosas mejor, porque quiere una mejor vida. Eso es genuino y algo por lo que vale la pena luchar. Pero para que esa visión se concrete, tendrá que hacer un esfuerzo gigantesco, con malos socios (comenzando por la Dian, el socio por derecha de todos los emprendedores), con pocos recursos, con competencia desleal, con cualquier cosa que se imagine. Para que todo ese camino no sea en vano, comience por hacer que su negocio sea sostenible, que le alcance para pagar las cuentas y los impuestos. Que no llegue al final de 5 años de esfuerzo, sin plata y quebrado.

Métale fe…Usted puede. Pero también métale la cabeza. Haga los números y si no le dan, cambie la fórmula. Usted puede. 

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